En Webs, Telarañas Mortales, aprendimos que había una profesión comodín con una preparación excelente para cualquier tipo de problema, los electricistas de Chicago eran la persona perfecta: problemas con la electricidad, crear bombas caseras, ecuaciones de física cuántica, guerra de guerrillas, arreglar portales dimensionales… pero con este filme hemos descubierto un nuevo título de similares prestaciones…

…entomóloga. Sí, porque la entomóloga no solo sabe las de dios sobre insectos, sino que también es capaz de postular nuevas teorías de la evolución, hacer una perfecta descripción del bicho atacante con tan solo haber examinado durante 30segs un cadáver, eficiencia con armas de fuego, hackear sistemas informáticos… y hasta hace snowboard en su tiempo libre. Yo de mayor quiero ser entomológa (me da igual cambiar de sexo).

La película comienza con un policía que muere a manos de un alacrán de plástico enorme en una estación de metro en MEDIO DE LA CIUDAD… más adelante en la película vemos que el origen de los bichos está en una línea de metro de 30km que han excavado debajo de una montaña, bichos del tamaño de un perro grande, no de proporciones mastodónticas como el de la estación de metro. Una resuelto todo el problema de los bichos, uno se pregunta… ¿y el de la estación de metro? ¿que pasa? ¿para hacer compañía y amenizar la espera de la gente en la estación? Dicho sea de paso, la curiosa “evolución” de los bichitos, que pasan de ser unos extraños escorpiones a meterse en un capullo y convertirse en unas libélulas enormes.

Mención especial para los personajes, que en los primeros minutos de película se las dan de interesantes (hasta parece una película seria), pero poco a poco cae en picado como en una montaña rusa el tema… el agente del FBI se convierte en todo un hombre de acción y la entomóloga en la chica insensata que se mete en apuros. De hecho, la escena creada por ordenador de la estampida de bichos corriendo por las vías del metro se repite hasta la saciedad, debían pensar que les quedó bien hecha o algo así (ni por asomo, vamos).

Aqui tenéis una muestra de uno de los diálogos mortales de la película (tras haber sido atacados por los bichos):

SWAT: -¿Cómo se puede atravesar un chaleco antibalas de esa forma?

Entomóloga: -La saliva de los insectos puede adaptarse a todo lo que comen, por eso jamás mueren de hambre.

Entonces, tras quedarse un servidor con cara de tonto, me pregunto… “¿Y que comen? ¿Chalecos antibalas?”

Bueno, resumiendo, la película rebosa cutrez por los 4 costados, hasta el doblaje es penoso y la cinta en general da la sensación de haber sido grabada con una cámara de todo a 100 y las escenas de acción sacudiendo la cámara, para que quede mejor. Si realmente os encontráis aburridos un Domingo a la tarde, podéis darle una oportunidad, pero hay Ascor Movies bastante más visibles que ésta.

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