En nuestra mudanza de los Miércoles a los Martes, debido a problemas técnicos, tuvimos que optar por este filme debido a que era el único que poseíamos en formato DVD nativo… y bueno, la verdad es que los de la revista tiempo (este DVD venía de regalo con ella) ya podían CORTARSE UN PUTO PELO… al menos podían haber hecho como la revista CNR, que puso “Abraxas” y “Mutator” a la venta por separado de la publicación, bajo el sello de “Cine de Ciencia Ficción y Terror”… Terror es el sentimiento que inspira la carátula de esto al verla…

Hoy nos ocupa una película realmente infernal, porque aparte de ser Ascor y con ganas, es para todos los públicos, vamos, que es para ver en familia (mas bien para destruir familias). Con el sello de garantía que supone el que esté protagonizada por el añorado “Hulk Hogan” (y es que no se salva nada que haya protagonizado él) y una pandilla de actores que parecen salidos de una porno, empezando por la mala siliconada y el esbirro con la pata ortopédica de metal que se pasa chirriando TODA LA PUTA película.

La película comienza con una escena de espionaje en la que Hulk se infiltra en una subasta de una pistola de aluminio cutre que dispara rayos láser, subasta que empieza por 10 billones de dólares para los jeques, generales y demás allí congregados (10 billones por eso… sin comentarios). Bueno, como las medidas de seguridad del lugar son lo peor, Hulk roba la pistola, y he de resaltar la pistola, porque es que da puta pena verla, además es la típica pistola láser que actúa de forma distinta según a lo que se dispare… si se dispara contra una alambrada actúa como láser cortante, si se dispara a alguien esa persona se desintegra (o no) y se dispara contra cualquier otro objeto se produce una explosión del 15… Bueno, volviendo a los cauces, Hulk escapa con la pistola después de hacer un despliegue de agente secreto de primera.

Y entonces es cuando llega a su vida normal, donde es dueño de una tienda de juguetes, cuida de su hijo, visita la tumba de su difunta mujer y hace el gilipollas a más no poder… y es que todo el despliegue de la película se quedó en la escena anterior. Pero claro, los malos no se quedan de brazos cruzados y van detrás de él. Consiguen capturar a Hulk y lo enchufan a una máquina de realidad virtual donde se pasa horas viendo a su hijo decirle “¿Dónde está?” (la pistola). Y serán los chavales los que consigan terminar salvando la situación con sus juguetes, que dicho sea de paso, menuda pandilla, porque al hijo del agente secreto le acompañan un japonés que reparte ostias de 4ºDan, un negrito que es capaz de hackear la seguridad del sistema de la organización hipersecreta donde trabaja Hulk desde CUALQUIER ORDENADOR (wireless en todos laos por lo que veo), una niña que le anda a la piel al prota todo el rato y un gordito que es el hermano de ésta última y lo único que hace es meterse con ella.

Destacar que ni Kesci ni Jesucristo llegaron a aguantar hasta el final de esta MIERDA, que no dudo que los puso en un estado de vergüenza ajena considerable. Si alguno de ustedes nuestros lectores desea lobotomizar a su prole, póngales esta MIERDA cualquier Domingo a la tarde.