Con el magnífico sello de calidad de Pathé (tico) Films, llega este rollazo sobre la vida y costumbres de los seres misteriosos que habitan en el Metro.

Esta película inglesa esta protagonizada por Franka Potente (nombre ideal para todo tipo de chistes varios), y desde el mismo principio ya nos meten unos títulos de crédito con “desenfoques artísticos”, imágenes de malos rollos y musiquita de mucho susto que nos hacen temernos lo peor.

La cinta comienza con una fiesta donde se nos presenta el personaje de la Potente, una chica muy desagradable y chula, que esta obsesionada con George Clooney. Ella dice que le han soplado que el actor en cuestión va a estar por la ciudad, por lo que quiere dejarse caer por donde le han dicho que va a estar para conocerlo. Lo que no sabe es que acabará encontrándose con un engendro que nada tiene que envidiarle al Clooney ese. Durante la fiesta, y antes de irse al Metro de los horrores a ir en busca del actor, le dará toda una tanda gratuita de calabazas a un pobre compañero de trabajo, cachondeándose de él sin piedad.

Una vez en la estación, y como quedan unos minutitos todavia para que llegue el metro, la tia se sienta en un banco del anden y saca del bolso una botellita de una bebida alcohólica transparente que debe de ser mil veces mas potente que el Anís del Mono, pues despues de unos cuantos sorbitos, la Potente se queda frita en el asiento. Y adivinan??? cuando se despierta, la estacion del Metro ha cerrado y ella esta alli mas sola que la una. Como iran comprobando escena tras escena, toda la película esta al servicio del guionista y de sus fumadas mentales.

De hecho, la Potente intenta salir de alli, pero las puertas estan cerradas, y cuando saca el móvil, misteriosamente no hay cobertura (lo cual me hace reflexionar sobre la de problemas que le está dando la moderna telefonia móvil a los guionistas de películas Ascor). Este tema de los móviles que no funcionan lo podemos aceptar, pues a lo mejor la Potente tenia un móvil Amena de contrato, pero lo que no me explico es cuando despues trata de pedir ayuda usando un teléfono fijo de monedas y tampoco tiene “cobertura”.

De repente, aparece un tren que se detiene en la parada, y la Potente aprovecha para montarse en el, creyendo que todo ya ha acabado. Nada mas lejos de la realidad, pues en una toma el director nos muestra al conductor muerto. Esto ya nos da la pista de que el engendro del Metro debe de saber conducir trenes a pesar de ser un monstruo asesino inadaptado.

El tren se vuelve a poner en marcha, y empiezan los ruidos raros y los apagones misteriosos. Pero no se trata del engendro, sino del compañero de trabajo de la fiesta que ha seguido a la Potente. El tio, que resulta ser un grifota de cuidado, ha “malinterpretado” las calabazas de la chica, y ha entendido que lo que quiere ella es “rollito”. En una delirante secuencia, el tio esnifará algo que supongo robo de la taquilla del guionista o del director de la película, para acto seguido “desenfundar su pistolón” y menearselo delante de la Potente. Despues del deplorable espectáculo erótico festivo, el tio salta encima de la alucinada chica para intentar montárselo con ella a lo bestia en el vagón del tren. En ese momento, algo misterioso agarra al elemento y lo arrastra por las vias para darle la del pulpo. La pelicula de engendros ha empezado…..

La Potente sale corriendo de alli, y despues de dar muchas volteretas por la estación, se encuentra un perro callejero, al que se pone a perseguir. El perro (al servicio maligno del guionista) la conduce hasta una trampilla que lleva a un tunel donde hay una pareja de vagabundos, ella durmiendo y él con pinta de colocado. La Potente le cuenta muy asustada que hay un psicópata por ahi, pero el tio solo quiere que le den tabaco. Tras hablar un poco con él, la Potente le pide que la lleve hasta el UNICO vigilante nocturno que al parecer hay en todo el Metro de Londres. El yonki dice que de eso nada, pero la Potente saca de su bolsito de Sport Billy un billete de 50 libras que convence al vagabundo en el acto. Por el camino descubrirán al colega del trabajo moribundo, tirado por las vias lleno de cortes, lo que hara que la Potente se enternezca y olvide el tema del pistolón en el tren. Le pedirá al vagabundo que lo saque de la via, y como tampoco quiere, pues nada, le suelta otro billete de 50. Les aseguro que es difícil ver en compras normales un billete de 50, pues si vas a una tienda y pagas solo con uno de 20, el cajero ya se pone a mirarte con cara de Skeleton Man. Pues la Potente tiene el bolso como un cajero automático, sacando billetes de alli que da gusto.

Y asi llegamos al momento en el que el director nos muestra al engendro, el cual es un hombre deforme y monstruoso que vive en el Metro de Londres capturando incautos, para despues meterlos en remojo como los garbanzos en una cutre celda llena de agua. La caracterización del pavo es de saldo, pues parece una especie de gollum cutre con andares de chulo de piscina. Para hacernos una idea, solo tenemos que coger a un hombre rana, quitarles las bombonas y meterlo en el horno. El resultado es el engendro gomoso que sale en esta película.

Bien, como hemos dicho, el monstruo se pasea por el metro secuestrando gente para realizar experimentos médicos subrealistas. Una de las víctimas a la que captura, es atada a una especie de mesa de dentista, para dar lugar a la escena cumbre de la película, la del “medico del seguro”. El engendro se pone una bata de cirujano, se lava las manos en un grifo del que no sale agua, se coloca unos guantes de goma llenos de guarrerias (metiendo toda la mano practicamente dentro de uno de los dedos del guante), y con un serrucho oxidado se pone a hacerle barbaridades a una pobre chica, eso si, despues de haberle enchufado una mascarilla de goma de anestesia que no está conectada a nada…

Y poco mas les puedo decir de este despropósito, asi que les dejo con la intriga de que pasará con la Potente, el vagabundo yonki, el colega de trabajo salido y el hombre rana chamuscado. Solo añadir que despues de una hora y pico de ver a la Potente corretear por los túneles y habitaciones del Metro, llegando incluso a deslizarse por toboganes de agua, uno llega a la conclusión de que en el subsuelo de Londres hay una replica oculta de Disneyworld. De nuevo no les recomiendo que la vean, pues exceptuando un par de momentos con el engendro de las narices, esta película no hace ni que te rias de pena.

IMDB de la Película