Mil Gritos Tiene la Noche - Poster

Hacía tiempo que no nos “deleitábamos” con una obra del cine patrio (Kombate Brutal no cuenta como cine), y qué mejor forma de hacerlo que con una cinta firmada por Juan Piquer Simón… Que si así de buenas a primeras no suena la campana, si añado que es el autor de joyas tales como Supersonic Man, el pedigree ya queda garantizado (e inexplicablemente, esta que comentamos una de las películas favoritas de Eli Roth). Como parece que la intención era hacer un slasher “a la americana” de los 80, se ve que lo único que supieron heredar bien es que es un muermo de película, con lo que quitando las escenas evidentemente jocosas, había que buscar algo con lo que entretenernos mientras los actores se dedicaban simplemente a rellenar el metraje hablando. Es por ello que decidimos hacer caso a unos “jrandes” como Viruete y Paco Fox, que sugirieron en el difunto Cine Basura hacer un juego de beber: “Beber cada vez que alguien abra una puerta en la película” … A mala hora decidimos hacerles caso…

…y menos mal que lo hicimos con cerveza, porque si llega a ser a chupitos ahora mismo estaríamos en alcohólicos anónimos, sino muertos. Hasta 5 aperturas de puertas consecutivas en un mismo plano llegamos a presenciar, hicieron abrir a la pobre chica todas las puertas de la casa. Pero bueno, esto se trata de rajar de la película, así que dejemos de lado las anécdotas. Es una impactante escena inicial, un niño mata a hachazos a su madre porque no le permitía hacer un puzzle de tías en pelotas. Cuando la policía llega, le preguntan al niño qué ha pasado y dice que fue “un hombre”… por lo que se ve, con esa declaración bastó y quedó archivado el caso.

El niño crece, y va a dar a una facultad americana (concretamente en Valencia), en forma de un degenerado con una motosierra se dedica a matar a promiscuas jovencitas que están fuera de hora en los lugares equivocados. A pesar de los cristos que monta el asesino con sus víctimas, tanto la policía como el decanato acuerdan que no se haga público el problema… ¿¡Pero cómo no se va a hacer público si la universidad se está convirtiendo en un campo de nabos!?

El inspector decide meter a dos infiltrados en la Universidad para intentar conseguir información:

  • Una agente rubia: Ex-jugadora de tenis archifamosa, pero que en su frente se podría jugar al squash… ¡Que alguien le explique lo que es un flequillo, por los clavos de cristo!
  • Un estudiante de la propia universidad:  Para que luego digan que ahora la gente está explotada, en los 80 ya había becarios ejerciendo puestos de riesgo… afortunadamente, el chaval es espabilado y cobra en especias, y le da lo mismo jovencitas que maduritas. Le sigue en plan stalker su colega friki, que aparece siempre en el momento inadecuado para decir su línea con contenido retarded.

Y como suele pasar en los slasher de la época, nos meten con calzador a supuestos sospechosos muy sospechosos… que al final no es ninguno.

  • El jardinero: Que no falten los tópicos, además de su parecido razonable con Bud Spencer, le encanta podar todo a base de motosierra, y poner cara de perturbado mental.
  • El profesor gay: Se gasta un bigotón con mucha clase, y pone cara de misterio siempre que entra en escena. Se le atribuye la inexpugnable coartada de que además de gay es misógino..
Eso sí, el gore y las muertes están curradas

Eso sí, el gore y las muertes están curradas

Si es que al final la culpa es de las chicas… ya me contarán ustedes qué hace una de ellas sola en la piscina de la Universidad a altas horas de la noche, o bailando sola en el gimnasio a una hora similar (y se marcha sin ducharse, ¡cerda!), y la más sangrante de todas… metiéndose en un ascensor con un tipo que intenta esconder una motosierra dentro de la gabardina… si es que son ellas, que las andan buscando y las encuentran.

Falta comentar, a modo de anécdotas del filme, que en una escena aleatoria y de rotundo y absoluto relleno, la señora del frontón en la cara sale a pasear sola (y de noche, claro) por los jardines de la universidad, y se tropieza con uno de los impersonators de Bruce Lee (concretamente “Bruce Le”), es decir… ¿¡Pero qué cojones!? Pues que todo queda en familia, y como el chaval andaba rodando por allí decidieron meter un cameo al más puro estilo español. A la otra anécdota le falta nada para llegar a ser un meme de internet, la misma tipa que acabo de mentar se casca uno de los gritos más memorables de la historia del cine (bueno, no), véanlo a continuación:

Al final el asesino es el decano, mas que nada porque no quedaba nadie más en el reparto al que encasquetarle dicha papeleta. Su objetivo era crear un frankenstein lo más semejante posible a su madre, y ponerle el vestido de ella que ha conservado durante 30 años… lo típico, pero la verdad, para ser del año 82, tampoco nos podemos quejar. La verdad es que la dejado quedar mejor de lo que realmente es, pero es curiosa de ver, tiene un par de muertes muy creativas (la de la cama de agua es genial), y si puede ser haciendo el juego de beber, mejor.

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