Ya de por sí, las películas americanas de terror (y con renombre) con adolescentes de por medio son cutres e insulsas, pero cuando se hace una peli de estas en plan cutre… pasa lo que se ve en esta mierda desmesurada…

Y es que la mierda en esta cinta reluce en todos y cada uno de los apartados, empezando por los actores, ya que en cualquier peli porno actúan mejor… los diálogos, todos sabemos que en estas películas, cuando la chica se siente acechada, suele hacer la estupidez de preguntar el típico “hola? hay alguien?”, pero no, aquí es “Quién hace ruido?”, que queda bastante peor. Amén de las traducciones patateras “Quieres una pieza de mi?, asesino” (Comorl?!).

La banda sonora es desastrosa, hasta la banda sonora de La Lengua Asesina parecería una obra de arte al lado de la que nos ocupa, y además de ser mala, la edición de sonido es patética, la música se corta de repente para dar paso a otro fragmento de la banda sonora… es… original.

Y todo ello aderezado con un guión atroz y un cámara que debe ser fan del cámara de Rollerball o bien debe tener parkinson o algo así.

Como detalles a comentar… es completamente normal que apuñalen a alguien en medio de una pista de baile y no se entere NADIE, y que el herido en cuestión NO PIDA AYUDA ni se cuelgue de alguno de los presentes para mostrar su estado. Además ni siquiera está la intriga de no saber quién es el asesino, ya que es un secundario medio perturbado que no está por ningún lado cuando se muere alguien.

Cosas que hacer al devolver esta cinta al videoclub:

– Acompañar al dependiente/a al cuarto de baño y mostrarle que la mejor estantería para esa cinta es la taza del wáter.

– Grabar en un dispositivo magnético un fragmento cualquiera de la banda sonora de la película y comprobar la reacción del dependiente/a.

– Ir con una máscara plateada y apuñalar al individuo que realiza los pedidos a la distribuidora.